
Decepción es el sentimiento que embarga mi ser, al caer en cuenta de lo cruda que se torna la vida para un profesional del mundo actual. Ya no basta con la dedicación, esfuerzo y buenas intenciones; todo eso se reduce a la nada, si es que no ostentas reconocimiento social, dinero y menos si careces los codiciados “pitutos”.
Pasar por la vida como una oveja más del rebaño es la suerte de muchos, pero curiosamente las destacadas son aquellas que lucen un mejor pelaje. Con esto no quiero afirmar que solo las distinguidas sobresalen, ya que como decía mi tía: “aunque la mona se vista de seda, mona queda”
Mentes curiosas y llenas de ingenio se las lleva el viento sin piedad y otras flojas y vacías llegan a la gloria por el solo hecho de ser tal. Esto ocurre en todos los ámbitos de la vida, pero me centraré en el mundo de las letras.
Sentada frente a mi computador me enteré de que una periodista chilena-norteamericana, Andrea Elliott, ganó el premio Pulitzer en Estados Unidos. Los escasos párrafos que leí sobre su vida, reafirmaron mi teoría. Con ello, podría asegurar que gracias a su nivel económico, influencias, belleza y sobretodo a trabajar en un medio internacional, goza hoy de este premio y como si fuera poco, de una considerable suma de dinero.
No quiero sonar resentida, ni quitarle méritos a alguien que quizás sí los tenga; solo intento remecer las conciencias que no ven más allá de sus ojos o que simplemente no se inmutan ante las injusticias de la sociedad.
Pasar por la vida como una oveja más del rebaño es la suerte de muchos, pero curiosamente las destacadas son aquellas que lucen un mejor pelaje. Con esto no quiero afirmar que solo las distinguidas sobresalen, ya que como decía mi tía: “aunque la mona se vista de seda, mona queda”
Mentes curiosas y llenas de ingenio se las lleva el viento sin piedad y otras flojas y vacías llegan a la gloria por el solo hecho de ser tal. Esto ocurre en todos los ámbitos de la vida, pero me centraré en el mundo de las letras.
Sentada frente a mi computador me enteré de que una periodista chilena-norteamericana, Andrea Elliott, ganó el premio Pulitzer en Estados Unidos. Los escasos párrafos que leí sobre su vida, reafirmaron mi teoría. Con ello, podría asegurar que gracias a su nivel económico, influencias, belleza y sobretodo a trabajar en un medio internacional, goza hoy de este premio y como si fuera poco, de una considerable suma de dinero.
No quiero sonar resentida, ni quitarle méritos a alguien que quizás sí los tenga; solo intento remecer las conciencias que no ven más allá de sus ojos o que simplemente no se inmutan ante las injusticias de la sociedad.

